La dependienta

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Las novelas que no tienen algo de realidad en sus páginas no suelen gustarme demasiado. Generalmente aunque se trate de una novela de ficción necesito de fondo algo de realidad, historia, geografía,  antropología, ciencia, tecnología .. Cualquier cosa que me aporte información  para no tener la sensación de estar perdiendo el tiempo . Es por ello que no leo por ejemplo ciencia ficción ni terror y que los thrillers cada día me llaman menos. Con La dependienta he tenido la sensación de estar leyendo un cuento vacío de contenido: la novela me ha parecido bastante plana, sin una historia demasiado atractiva ni una redacción demasiado rica que te permita al menos aprender nuevas palabras.

Sin embargo, es cierto que en esta novela  cobra especial importancia la moraleja: el mensaje de fondo de la novela es un grito de guerra contra lo convencional, contra lo que se supone que debe darnos la felicidad, contra la presión social que establece la guía de lo que se supone que debe ser una vida ordenada y feliz.

Escrita con la filis de la prosa japonesa La dependienta es básicamente una crítica a la presión que la mujer soltera sufre a partir de los treinta. Keiko Furukura es una joven de 36 años que lleva 18 años trabajando como dependienta en una konbini. Las konbini son tiendas japonesas abiertas las 24 horas del día 7 días a la semana y que ofrecen desde productos básicos de alimentación, hasta productos de droguería, refrescos o comida para llevar (en realidad las konbini llegaron a Japón procedentes de los Estados Unidos, pero es en el país nipón donde más desarrollo han obtenido).

 

Konbini Japonesa de la cadena estadounidense 7-eleven

 

Con una peculiar personalidad que le viene dando problemas de socialización desde su infancia, Furukura encuentra un lugar seguro en esa tienda: maneja la situación, sabe las rutinas y obligaciones a la perfección y no tiene problemas en ver como sus compañeros cambian constantemente debido a que encuentran trabajos mejores.

Keiko, además, no tiene ni ha tenido nunca una pareja. Su entorno, las pocas amigas que tiene, compañeros y familia, cuestionan constantemente este aspecto: la sociedad no encaja que una mujer de 36 años siga estando soltera.

En este sentido el mensaje que lleva implícito la novela me ha parecido muy interesante: ¿Por qué una mujer de 36 años debe estar completa únicamente cuando está casada o ha tenido hijos? En varios pasajes de la novela, sientes la angustia de una protagonista que se ve sometida a preguntas desafortunadas sobre su intimidad. Todavía en pleno siglo XXI y en los países más desarrollados seguimos esperando cosas distintas de un hombre que de una mujer.

Saliendo incluso del debate de la igualdad, si lo extrapolamos al resto de cosas que se supone deben ser imprescindibles en la vida, muchas veces la sociedad asume que se han de alcanzar objetivos obligatorios: seas como seas, tengas las inquietudes que tengas, para alcanzar la felicidad has de viajar-tener un trabajo estable-tener hijos-comprar una casa. Si no es así, no estarás completo.

La dependienta fue ganadora del premio Akutagawa en el año 2016, el galardón literario más prestigioso en Japón que se  concede dos veces al año una en Enero y otra en Julio, a autores emergentes que aún no se han consagrado del todo. Es de destacar que uno de los miembros del jurado del premio Akutagawa renunció a su cargo en 2012 porque según aseguró, las obras presentadas eran demasiado mediocres… Desde luego esta novela lo es. Mediocre y totalmente prescindible. Eso sí, el formato y la portada no pueden ser más bonitos.

 

 

 

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